Justificar lo injustificable

El llamado Gobierno del Cambio, el conformado por PSE con el apoyo incondicional del PP, se constituía sin ánimo revanchista y con afán constructivo.
Eso es al menos lo que han repetido hasta la saciedad, valiéndose para ello de los altavoces mediáticos que han puesto a su disposición las empresas y grupos de comunicación no sólo de Euskadi sino también del Estado español.
Se dice que “No hay peor ciego que el no quiere ver”. Y eso es lo que debe estar pasando entre gran parte de los miembros de la sociedad vasca.
Recientemente tenía ocasión de comentar con unos votantes del «cambio» algunas de las escándalosas noticias publicadas relativas a gastos superfluos por parte del ejecutivo López. En concreto, los 60.000 € gastados por Ares en concepto de mástiles y banderas. La sorpresa fue grande cuando lo justificaron diciendo que quizás ha habido que gastar ese dinero porque hacían falta colocarlas en muchos sitios en los que hasta ahora no estaban. Después de la sopresa inicial, y aludiendo a los propios argumentos esgrimidos muchas veces por los socialistas y populares, les pregunté ¿creéis que eso es lo que preocupa ahora mismo a la población o que estarán más preocupados por la crisis, los ERES, las cifras de paro…? La respuesta fue un silencio que clamaba: touché.
Podemos decir que tampoco hay peor sordo que el que no quiere oir. Cuando comentamos el gasto protocolario de más de 350.000 € en “conmemorar” el Estatuto de Autonomía, también me sorprendieron los argumentos esgrimidos para justificar los 180 € por comensal pagados por el ágape. La respuesta fue aquello de «ya será menos».
La sociedad vasca está dormida, decía recientemente Txema Montero. Creo que está en lo cierto y que si no despertamos pronto y nos movilizamos contra la manipulación y la mentira, cuando queramos reaccionar va a ser demasiado tarde y el sueño se habrá convertido en una pesadilla difícil de olvidar.