¿Cambio de cromos entre el PSE y la izquierda abertzale en Barakaldo?

La sentencia recientemente hecha pública contra el Ayuntamiento de Barakaldo por haber despedido al gerente del Teatro municipal, Gonzalo Centeno, por un supuesto delito de mobbing, ha servido para destapar una “extraña” maniobra política entre la izquierda abertzale y los socialistas que gobiernan el Ayuntamiento fabril.

Los partidos de la oposición llevan tiempo denunicando la calamitosa gestión del equipamiento cultural, cuyo responsable último es el alcalde Tontxu Rodríguez. A lo largo del pasado año la situación se hizo insostenible y el pasado 24 de noviembre el director de la sala, y en otra época referente del socialismo de Ezkerraldea, Gonzalo Centeno,  fue despedido acusado de haber acosado a un trabajador del teatro (que fue candidato por el PSE en las últimas elecciones municipales). Para consumar este despido los socialistas se apoyaron en los votos de la Izquierda Abertzale, que en los últimos comicios locales concursaron bajo las siglas de ANV y que tras su disolución mantiene a sus 3 concejales como no adscritos.

Aquella unión contra Centeno (ex secretario general del PSE de Barakaldo, hombre fuerte en la época de Carlos Pera y enfrentado a la actual familia socialista barakaldesa), fue muy comentada por EAJ-PNV así como por el PP. Ambos partidos advirtieron de que el despido iba a traer problemas, porque se había hecho de manera irregular. Amaia del Campo, portavoz jeltzale en el Ayuntamiento de Barakaldo, llamó la atención de las consecuencias en que podían incurrir. La sentencia ha dado la razón a EAJ-PNV y se anuncia una indemnización millonaria en caso de que no sea readmitido.

La cerrazón habitual del PSE de Barakaldo a reconsiderar sus errores, así como los moviemientos que se observan con los concejales abertzales radicales hace pensar que no van a dar marcha atrás y que van a consumar el despido.La situación puede llegar a ser rocambolesca, porque en un futuro no muy lejano el Barakaldo Antzokia podría encontrase con dos gerentes, lo cual supondría una duplicidad de gastos para las arcas municipales.

Este extraño matrimonio resulta curioso a los ojos de algunos vecinos que no entienden que Rodolfo Ares monte cruzadas contra la izquierda abertzale, y que en Barakaldo hayan establecido una relación consolidada de cooperación. Para otros vecinos, para los más analistas, no se les escapa la proximidad de las elecciones municipales de 2011, y la necesidad de la izquierda abertzale de estar en las instituciones, en este caso en el segundo Ayuntamiento de Bizkaia. Si ya lo consiguieron en los comicios de 2007, cuando se presentaba el histórico Txiki Castaños y nadie dijo nada, tampoco desde el PP de Barakaldo, por qué no lo van a lograr el año que viene.

En definitiva: ¿Cambio de cromos?, ¿Estarán los socialistas montando el banco de pruebas en Barakaldo para dejar que en ciertos municipios en donde vean amenazados sus resultados se presente la izquierda abertzale? ¿La historia se repite? ¿Me ayudas a librarme de mi enemigo dentro del partido y a cambio propicíamos que os dejen presentaros a las elecciones? El tiempo dará respuestas.