En Navidad llega el turrón y Tontxu se va

Tontxu con la makila (foto de Barakaldo Digital)

Los resultados electorales del 22 de Mayo han dejado un difícil panorama para Tontxu y los socialistas barakaldeses. La pérdida de más de 6.000 votos por parte del PSE ha conllevado una merma de representación en el pleno, de 11 a 8 concejales, lo que les obliga a buscar un pacto urgente que les asegure la acción de gobierno en los próximos cuatro años. A parte de eso, los corros de las familias socialistas barakaldeses exigen responsabilidades por un pírrico resultado del que responsabilizan a Tontxu y su equipo.

El pasado sábado Tontxu volvió a ser reelegido alcalde, y según la portavoz jeltzale Amaia del Campo ha sido posible después de que ni PP, ni Bildu ni EB hayan respondido a las ansias de cambio planteadas por los barakaldeses. Es totalmente respetable la actitud de cada partido, y que cada fuerza política se haya votado a si misma, lo que no es de recibo es que algunos intenten tomar el pelo a las vecinas y vecinos.

El PP de Barakaldo, en boca de su portavoz Amaya Fernández, aseguró durante la campaña y después también que con sus votos no iba a aupar a Tontxu Rodríguez a la Alcaldía. La popular cumplió su palabra y no le votó durante el pleno de investidura,  pero aún así le aseguró la alcaldía al PSE, valiéndose para ello de la maniobra de votarse a si misma.

El PSE no puede gobernar en este nuevo escenario, por lo que tiene que buscar cuanto antes un acuerdo. En la última legislatura se valió de EB (lo que le ha pasado factura a la formación de izquierdas que ha perdido 1 de los 2 concejales con los que contaba). En esta ocasión esta fórmula no le va a servir, ya que ambas formaciones no suman los 13 concejales que garantizan la mayoría absoluta del Pleno.

Las cifras sí les dan a los socialistas si suman sus votos a los del PP. Algo que vendría a confirmar la estrategia frentista de populares y socialistas que ya mantienen desde el Gobierno vasco. De todas formas, en el caso de Barakaldo existe un problema y es que las relaciones personales entre el PP y el PSE de la localidad están rotas, gracias a la actitud maleducada y frentista que los socialistas han mantenido contra Amaya Fernández a la que han insultado y denigrado en público en numerosas ocasiones durante la pasada legislatura.

La solución a este entuerto es fácil: por una parte, la salida de Tontxu Rodríguez de Barakaldo, algo que el mismo mandatario socialista fija para las próximas navidades, vendría a allanar el abrupto camino de las actuales relaciones rotas. La otra alternativa es la imposición de un pacto con el PSE, por parte de la ejecutiva del PP a su partido en Barakaldo  (como ha sucedido con la elección de Tontxu Rodríguez, con la desautorización pública de Basagoiti a los deseos del PP barakaldes).

Barakaldo y nuestras vecinas y vecinos no se pueden permitir una situación de parón institucional. Son muchos los proyectos que se han de poner en marcha para que la ciudad siga en marcha y sobre todo es prioritario luchar contra el paro, que en estos momentos azota a cerca de 8.400 barakaldeses. Barakaldotarrok aseguró al día siguiente de las elecciones que Tontxu iba a volver a ser alcalde, en esta ocasión nos atrevemos a augurar, de nuevo, un pacto PP y PSE en Barakaldo. El cambio no ha sido posible y los vecinos tienen que saber quienes son los responsables no sólo de que Tontxu se mantenga en el poder sino del futuro acuerdo entre populares y socialistas.

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