Mal comienzo del nuevo alcalde de Barakaldo, Alfonso García

balones fueraLas primeras actuaciones del nuevo alcalde de Barakaldo resultan preocupantes. El nuevo regidor de Barakaldo repite por activa y por pasiva que va a cambiar, que Tontxu no hizo todo bien y que había muchas cosas que mejorar, pero lo cierto es que sus comienzos, aunque pretendidamente discretos, no están siendo buenos.

Antes de su toma de posesión, que ni siquiera estaba asegurada por la debilidad y la falta de votos con los que cuenta el PSE, mandó pintar y cambiar la decoración del despacho que hasta entonces había ocupado Tontxu Rodríguez.

Otro de los gestos que delatan a quien decide los destinos de nuestro querido Barakaldo, es que se ha dispuesto un servicio de escolta compuesto por 3 agentes (un cabo y dos policías). Resulta incompresible que Tontxu, todo un alcalde y senador, no dispusiera de escoltas y que Alfonso García haya sacado a tres agentes de las calles para dedicarlos a un servicio innecesario en la actual coyuntura que vivimos en Euskadi.

En cuanto a las frases que ha proferido, algunas son gloriosas: “Es posible que quien me precedió en el cargo no haya puesto todo de su parte…”; “Hay que ser receptivo a la demanda de los ciudadanos, pero cuando los movimientos pretenden actuar como contrapoder, pierden legitimidad…”; “…se han dado otro tipo de pactos entre el PSE y Bildu en las instituciones en las que estos gobiernan, y creo que son perfectamente trasladables aquí”; “me gustaría que me reclamaran por las cosas que pasen de aquí en adelante”; “(sobre las mociones) ¿Hay obligación de cumplirlas? No… en ocasiones se materializan, y en otras, no”…

Estas frases indican la estrategia que parece va a seguir el nuevo alcalde y su partido. ¿Significativas, no? A él que no le pidan cuentas de los marrones que ha dejado Tontxu. Se olvida Alfonso que cuando se asume un cargo como el suyo se lleva no sólo lo bueno sino también lo malo.

“Piojo resucitado” es una expresión de toda la vida empleada por los barakaldeses, y hace alusión a quien no ha sido nada y ahora cree ser algo. ¡Qué cada uno saque sus conclusiones!

El nuevo alcalde de Barakaldo: Alfonso García, “el converso”

lobo con piel de cordero¡Ya tenemos nuevo alcalde! Alfonso García fue nombrado ayer el nuevo regidor de Barakaldo y lo hizo con varios gestos llamativos, tanto en el contenido del discurso como en las formas que acompañaron al acto.

Comencemos por lo segundo. Algo que ha llamado la atención es que hasta el salón de plenos de Barakaldo se acercaron responsables del PSE de Bizkaia y Barakaldo, pero curiosamente no estuvieron ninguna de las personas de su partido que precedieron en el puesto a García, es decir Rodríguez Orrantia y el propio Tontxu Rodríguez. ¿Casualidad o síntoma del mal ambiente reinante en la familia socialista barakaldesa?

Otra de las imágenes llamativas fue ver al nuevo alcalde recoger la makila con la mano derecha en su corazón y el puño izquierdo levantado, en un gesto mediático, seguramente estudiado durante todo el fin de semana frente al espejo, que no se sabe muy bien si quería expresar agradecimiento, rebeldía o vaya usted a saber.

Muchos barakaldeses nos preguntamos si a Alfonso García le sucedió como a San Pablo, el fariseo devenido apóstol, ya que leyendo el discurso y viendo las imágenes de la toma de su posesión no sabemos si esta persona acaba de aparecer en el ayuntamiento como un champiñón o si quiere mostrase como lobo con piel de cordero. Alfonso García hizo suyas ayer muchas de las frases, ideas e incluso propuestas que hasta ahora ha venido defendiendo la oposición de Barakaldo. Un ejemplo, el anuncio de la emisión en streaming de los plenos municipales, algo demandado por los jeltzales de Barakaldo desde hace tiempo y que el PSE rechazó. García también hizo suyas expresiones como: “abrir las puertas del ayuntamiento”, “tenemos la obligación de dejar que los vecinos participen directamente en las decisiones”, todas ellas practicadas y defendidas por algunos partidos de la oposición como el PNV o Bildu.

Alfonso García no debería contar con los 100 días que habitualmente se dicen prestar a los mandatarios cuando ostentan un cargo. No puede disponer de ellos, porque aunque ahora parezca mostrarse crítico con su predecesor, ha compartido comisión de gobierno con él y nunca se mostró crítico ni con las formas ni con el fondo de la política de Tontxu Rodríguez. Y no sólo eso, la propia portavoz del PNV, Amaia del Campo, retrató recientemente el comportamiento habitual del nuevo alcalde, ya que con la mano en alto (no sabemos si la derecha, o era el puño izquierdo) prohibió el acceso de unos vecinos a una comisión en la que se abordaba un tema de su interés.

Alfonso, ¡te queda mucho por demostrar!